jueves, 22 de mayo de 2014

En movimiento

Mi blog dedicado a Mozambique sigue teniendo, casi exclusivamente, contenido de... Sudáfrica. No me puedo resistir a compartir algunas de las maravillas del Parque Nacional de Kruger y hoy os dejo cuatro videos realizados este mismo fin de semana (¡visita nº 14 al parque!).

Espero que entre visita y visita al Kruger me dé tiempo a poner algunas cosas sobre Mozambique, que también tiene lugares espectaculares que merecen su sitio en este blog.

Mientras tanto, disfrutad de lo que pongo hoy:

1) Parte de una manada de leones descubren el "palo-tonto", un estupendo pasatiempo felino consistente en balancearse y mordisquear el tronco de un arbusto. El cachorro (primero que aparece en el video) fue el primero en apuntarse al juego, seguido por un león subadulto y una leona, aparentemente adulta (ésta no sale en el video). Ésta es la manada de la presa de Gezantfombi, muy cercana a la puerta sureste del parque (Crocodile Bridge). Otros visitantes nos dijeron que el día anterior habían visto la misma manada, y que está compuesta por al menos 15 leones.





Pasándolo pipa con el palo
 2) Licaón a la carrera: como es obvio, este video está filmado desde el coche mientras circulábamos en paralelo a cuatro licaones que iban de caza a primera hora de la mañana. Estábamos muy cerca de Berg-en-Dal, al suroeste del parque y donde ya había visto hace unos meses a la manada al completo. Después de correr un rato por la carretera, olieron algo en el interior de la maleza y desaparecieron de la vista. Es admirable el aguante que tienen estos animales a las molestias humanas en el parque, las ignoran absolutamente. Por cierto, con este video me saco la espinita de no haber podido filmar a los licaones en la otra ocasión en la que los ví por esa zona, cuando tenía la cámara estropeada.




3) Leopardo (hembra) recorriendo un camino cerca de Berg-en-Dal a primera hora de la noche. Este video lo obtuve en un "sunset-drive" desde un camión del parque, con un par de amigos (Lola y Frank) que habían venido nada más y nada menos desde... ¡Pakistán! La leoparda (¿o leopardesa?) estuvo andando a la vista de todos durante unos 15 minutos, ignorándonos también absolutamente y sin mostrar ningún miedo ni agresividad. Un espectáculo absolutamente hipnótico. Con este van 14 leopardos vistos en el Kruger desde el año pasado, y creo que 37 en mi cuenta personal.



A veces las imágenes borrosas también son muy bonitas, ¿no?






4) Camaleón: para que digan que no presto interés a los animales pequeños, aquí teneís un video de un espectacular camaléon dando la vuelta sobre sus pasos con toda la prisa que le permite el cuerpo. No sólo es precioso, además es enorme, calculo que tendría unos 30 cm de largo. Una vez que llegó al pequeño talud se quedó allí paralizado intentando pasar inadvertido... o retomando aliento para intentar volver a cruzar el camino. Es una empresa peligrosa para un camaleón, como es bien sabido, y es común verlos atropellados en el Kruger (y en nuestro país también, desgraciadamente).


camaleonKRUGERxiv from Nacho Aransay on Vimeo.


 5) Despedida y cierre: jirafilla al amanecer.


viernes, 11 de abril de 2014

The night is dark and full of...



Todos estamos familiarizados con los grandes mamíferos africanos gracias a los documentales o a los viajes a los países donde se puede disfrutar de su presencia. Leones, elefantes, jirafas, rinocerontes, hipopótamos… todo el mundo los reconoce al primer golpe de vista, pero no pasa lo mismo con otras criaturas menos comunes. Muchas de estas últimas son poco conocidas porque además tienen hábitos nocturnos y sólo ocasionalmente nos cruzamos en su camino… o eso creemos. 

Los safaris nocturnos que algunos parques nacionales africanos ofrecen (Etosha en Namibia y Kruger en Sudáfrica, por ejemplo), dan la oportunidad de ver animales estrictamente nocturnos y la actividad nocturna de otros que, aunque observables por el día, lo pasan haciendo nada o prácticamente nada. Los safaris nocturnos suelen hacerse en vehículos provistos de focos manuales (casi siempre con una pantalla roja para reducir las molestias) y permiten acercarse mucho a los animales. 
Este ejemplo es de unos leones filmados en el P.N. Kruger en Sudáfrica. Les gusta mucho tumbarse en el asfalto en invierno para aprovechar el calor que emana de la carretera por la noche. De hecho en el P.N. Niokolo Koba en Senegal, donde hay muy pocos y esquivos leones, la mayor parte de los avistamientos se producen en la carretera nacional que atraviesa el parque… por parte de los autobuses de largo recorrido.



leones from Nacho Aransay on Vimeo.


Este otro video es de una civeta (Civettictis civetta) en el mismo safari nocturno. Es un carnívoro muy común en África, de la familia de la gineta y del tamaño de un perro cocker aproximadamente.

 
civeta from Nacho Aransay on Vimeo.


Si bien durante la noche es posible ver muchos animales nocturnos o más activos durante esas horas, el amanecer ofrece también una excelente oportunidad de sorprenderlos de vuelta a sus lugares de descanso. Esta foto de una hiena marrón en el desierto del Namib, en Namibia, es de uno de los únicos tres encuentros que he tenido con esta especie tan extendida en el país.

Hiena marrón (Hyaena brunnea). Desierto del Namib, Namibia
Otra buena ocasión para ver animales nocturnos la proporcionan las acampadas. En los sitios donde los campings están vallados es común ver, por ejemplo, hienas moteadas recorriendo la parte exterior de las vallas buscando comida. En Kruger incluso hay señales específicas que recuerdan la prohibición de alimentarlas y, en ocasiones, se ven también leopardos mostrando el mismo comportamiento. Por supuesto que si no hay vallado, como en Botswana, hay que tener cuidado porque las hienas y los chacales no dudan en robar cualquier alimento que se deje a su alcance.


Lo que no hay que alimentar en Crocodile Bridge, P.N. Kruger: una hiena moteada (Crocuta crocuta)

Los campings son buenos lugares para ver otros animales nocturnos menos conocidos (y no tengo en cuenta aquí las maravillas que se pueden ver en las charcas iluminadas por la noche de Okaukuejo y Halali, en Etosha, Namibia... podéis ver algunas en otras entradas de este blog). Con una buena linterna y un poco de paciencia, se pueden encontrar en las copas de los árboles galagos (pequeños primates nocturnos, llamados “bushbabies” en inglés porque los gritos de algunas especies se asemejan mucho a los de un bebé humano… lo cual es bastante inquietante cuando no se conoce este hecho), y búhos de varias especies. Es frecuente ver también ginetas, que son animales bastante confiados en estos sitios. En España también tenemos ginetas y ahora sabemos que fueron introducidas en nuestro país por los árabes como animal doméstico. Finalmente, los tejones melíferos gustan de darse garbeos por algunos campings, pero son más difíciles de sorprender.

Hoy en día existe una herramienta más para descubrir qué criaturas merodean en nuestro entorno por la noche: las cámaras-trampa, que se han convertido en aparatos adsequibles y fáciles de usar. Mis hermanos (¡gracias!) me regalaron una en mi último cumpleaños y estoy empezando a sacarle partido en mis excursiones… y en el jardín de casa también. Como su nombre indica, las cámaras-trampa son pequeñas cámaras que tienen un sensor de movimiento que las activa al paso de cualquier animal. La mía puede hacer fotografías o video y tiene un flash infrarrojo que permite usarla también de noche. Basta con atar la cámara con una correa a un árbol o un poste por la noche y recogerla por la mañana y a ver si ha habido suerte.

Mi cámara-trampa



Eso hice este fin de semana en la Reserva Especial (o de Elefantes) de Maputo. En dos noches obtuve pruebas de la presencia de cuatro especies de mamíferos en torno al camping , algunos de ellos difícilmente observables directamente.

El primero es un cefalofo (o duiker) de Natal, que debió oírme acercándome a recoger la cámara porque salió corriendo como un poseso. Por eso se llaman duikers (“buceadores” en Africaner), porque se sumergen en la vegetación a toda prisa al mínimo peligro.

duiker from Nacho Aransay on Vimeo.


El segundo es una gineta (creo que común, Genetta genetta, pero lo estoy confirmando todavía por si acaso), que merodeó largo rato en torno a donde hacíamos la cena. Una vez unas amigas mías se fueron de acampada y estuvieron un buen rato atemorizadas por una gineta que alguna había confundido con… un leopardo (las ginetas son del tamaño de un gato doméstico más o menos). Cosas veredes.




PICT0020 from Nacho Aransay on Vimeo.


El tercero es un animal mucho más difícil de ver, de hecho yo todavía no lo he visto nunca... con mis propios ojos: una mangosta acuática (Atilax paludinosus). Hace meses un amigo (Gary Allport) fotografió sus huellas en la playa y ahora queda confirmada su presencia – que estaba documentada en la Reserva pero hace muchos años- con este video.




attilax from Nacho Aransay on Vimeo.


Y el último es de una familia de mangostas rayadas, un animal muy común y diurno pero que curiosamente no se deja ver de día por la zona. Aparecieron al amanecer y por eso el video tiene una luz extraña.




mungos from Nacho Aransay on Vimeo.


Pero no sólo en el campo hay animales interesantes. Aquí en plena ciudad de Maputo también la cámara da sorpresas en mi propio jardín. Por ejemplo, este video es de un murciélago frugívoro (Eidolon helvum) enorme comiendo dátiles en una palmera a escasos metros de la puerta de mi cocina. 




fruitbat from Nacho Aransay on Vimeo.


Ahora sólo me queda encontrar a la gineta –no sé de qué especie- que uno de mis gatos acorraló en el jardín hace unos meses. Cuando lo consiga os aviso, pero mientras tanto os dejo con esta otra gineta (Genetta tigrina o maculata?, estoy en ello...) que filmé en Mbuluzi (Suazilandia).


genetta maculata from Nacho Aransay on Vimeo.

viernes, 8 de noviembre de 2013

Beating around the bush!


Este título es un dicho (como marear la perdiz, más o menos, en español) y una canción de AC/DC, que me viene al pelo para describir mi última visita al Kruger. Esta vez me fui solo, de lunes a miércoles, con la idea de encontrar licaones y verlos con más calma. 


La idea era buena, me parece a mí, pero como me dijo un guía al que le pregunté, buscar licaones es buscar “golden dust”; o sea, que es muy difícil. Bueno, pregunté mucho por ahí, ví lo que la gente va poniendo en una página de facebook sobre avistamientos (ya estoy oyendo los abucheos…) en el Kruger y conduje muuuuchas horas (ahora abren a las 4:30 y cierran a las 18:30, lo que da para hacer más de 12 horas de campo al día descontando descansitos). Tenía localizadas dos zonas donde se estaban moviendo sendas manadas en los últimos días:

La primera –una de 30 licaones- se me escapó por los pelos: me crucé con unos señores que los habían visto 15 minutos antes a 3 km en la misma pista por donde circulábamos. Habían desaparecido en el bosque. Como consuelo (qué sufrimiento), este precioso guepardo nos deleitó la conversación durante un ratillo:

Marcando un árbol con orina
 
 
Comprobando que el público está atento
Y, de vez en cuando, los rinocerontes blancos amenizaron el paisaje:

¿Por cuánto tiempo todavía será fácil disfrutar de algo así? A este paso, no mucho...

 Y los leones:



Por cierto, que la primera noche ví una manada de leones (sólo hembras a la vista) que hicieron un intento de cazar impalas. Lástima que una de ellas fue demasiado impaciente y le estropeó la celada a otra que estaba mejor posicionada para cazar. La impaciente salió demasiado pronto corriendo a campo abierto:

Impacientilla, ella.

También me topé con un elefante macho con muy malas pulgas. A pesar de que, como siempre, esperé a que hubiera una distancia muy prudencial entre nosotros para poder pasar, el muy desconsiderado me atacó con mucha decisión sin perder un segundo. No pasó nada porque pude acelerar sin problemas, pero me dio un subidón de adrenalina muy majo. Por supuesto, no tengo fotos de ello…

Después de invertir muchas horas en buscar la manada grande, decidí probar suerte con otra que se estaba viendo con más frecuencia en las últimas semanas en otra zona (Berg-en-Dal). Allí pronto averigüé que sí, que la habían visto el día anterior en la puerta del campamento prácticamente. La mañana siguiente la pasé peinando todas las pistas y carreteras de la zona meticulosamente. Cuando me dirigía a Berg-en-Dal de nuevo a media mañana para ver si había más noticias, ví un bicho cabezón que venía trotando por la carretera hacia mí: los había encontrado. Eran las 9:15 y –como supe después- la manada llevaba desde las 7 parada a 200 metros de la puerta del campamento (donde yo había pasado la noche). Estuve disfrutando durante dos o tres horas más y cuando el calor y el cansancio se hizo demasiado me retiré a la sombra a descansar.

Eran ocho adultos y cinco cachorros medianos. Un ranger que pasó por allí nos comentó que un león había atacado al macho alfa –creo que esa misma noche- y éste tenía toda la piel del cuello levantada, formando un feo colgajo más debajo de la herida y mostrando un collar de carne viva. Renqueaba un poco pero ahí estaba aguantando el tipo, la mala bestia.

Los licaones se pasaron este tiempo yendo y viniendo de un pequeño barrizal a 300 metros carretera abajo, dándome la oportunidad de verlos en movimiento también. Ignoraban absolutamente a la gente, salvo cuando algún coche se acercaba demasiado (o sea, a menos de dos metros) o cuando pasaba alguna furgoneta con gente en la parte trasera al descubierto, lo que les asustaba.

Una suerte tremenda poder disfrutar de este espectáculo. Eso sí, la próxima vez que vayan a exhibirse a horas de dominguero que me avisen, que me ahorraré sueño y esfuerzos. O no, que para el siguiente encuentro a ver si os puedo ofrecer fotos de una cacería. Que os gusten las fotos:












Asustados por un coche


El macho alfa y su cuello rebanado



Cachorro















 
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