miércoles, 16 de enero de 2008

PEQUEÑOS MÉRITOS DE MI PADRE (ADIÓS, AITA)


Este es mi humilde homenaje a mi padre, José Fernández Álvarez-Castellanos, que se nos fue el 14 de noviembre de 2007 a los 71 años de edad.

Como todo el mundo sabe, mi padre hizo muchos y grandes méritos a lo largo de su vida: ganó un concurso de comer brevas en las huertas de Murcia, naufragó en un esquife de segunda mano a unos metros de la playa de Torrevieja, y con su primo PepeLuis, mató de un certero tiro de escopetilla en pleno ojo al pavo de sus vecinos. Entre baños en la playa y partidos de fútbol, aún le quedaba tiempo para sacar sobresaliente tras sobresaliente en el colegio. Muy pronto le echó el ojo a la vecinilla de enfrente, Maribel, y, ya más mayorcito, en la mili, pasó unos entretenidísimos días en el calabozo por haberse escapado para ir a verla.

Y, claro, sí, se casaron y tuvieron ocho hijos. Mi padre se dedicó ahora a las habilidades artísticas, aprendiendo a tocar el piano sobre la barriga de sus vástagos, echados en línea sobre la cama, imitando con certeza el reclamo de la gallina y dibujando unos burros casi cuadrados que más quisiera saber hacerlos un niño de año y medio. Entre vacaciones en la playa, pi-cnics en el monte, y visitas al hospital con algún hijo averiado en alguna forma, aprovechó algún ratillo suelto para sacar cuatro o cinco oposiciones con el número uno. Entonces nos metíamos los 10 en el Renault 12, más la abuela, el perro y los periquitos, y a un destino tras otro que nos íbamos: Murcia, Tarragona, Gerona, Valencia, Bilbao, Madrid…


Pronto nos hicimos todos lo suficientemente mayores para irnos más lejos de vez en cuando y dedicamos los veranos a viajar en coche por Europa, ya un poquito más holgados, y cuando se nos quedó pequeña, a Norteamérica e incluso a África. Con santa paciencia, se advino a buscar urogallos en la Selva Negra, alces en los bosques suecos, focas en Escocia, lobos en Canadá, ballenas azules en California, elefantes en el Masai Mara y leopardos en los Aberdares. Él sabía francés e inglés, pero como era muy generoso daba por donde pasaba magníficas lecciones de español a camareros, guías y conductores, ya fueran franceses, polacos o masais, explicándoles muy despacito y cogiéndoles siempre el codo, que todos, los ocho, éramos hijos suyos. Y si alguien no le entendía bien, bastaba con repetir la cantinela un poquito más despacio y todo quedaba claro.

Y no quedaban ahí sus habilidades, que las tenía de otros tipos. Era capaz de tirarse hora y media desayunando tostadas, comerse cien mejillones de una sentada y despacharse todos los días un plato de fresas con medio kilo de nata. Leía decenas de libros al año, jugaba al parchís durante horas con mi madre, sin hacer trampas nunca, y era capaz de tararear cualquier ópera sin acertar ni una sola nota. Los crucigramas le duraban 5 minutos, y los sudokus un poquito más. Podía ver dos o tres partidos de fútbol seguidos y tirarse dos horas en la piscina sin arrugarse.

Os cuento esto porque lo demás ya lo sabe todo el mundo: mi padre era un gran hombre en todos los sentidos. Que la tierra le sea leve.

martes, 2 de octubre de 2007

¡BUENOOOO, LA ISLA BONITA!

Hemos estado una semana de vacaciones en La Palma, en Canarias. Le llaman la isla bonita, y pardiez que lo es. La Caldera de Taburiente, con sus cortados de vértigo y sus caminillos en el aire, las salinas de la punta meridional, los retazos de laurisilva de Los Tilos, los petroglifos de los "guanches", los frondosos pinares de Garafía... Ay, bonito, bonito. Papás arrugás, mojo, invitaciones a comer caldero al borde del mar, vino del malpaís, queso de cabra al horno, cazueletas de cabrito... Y sobre la gente... muchos cubanos descienden de los palmeros, casi nada.

Hay un álbum nuevo con algunas fotos.

sábado, 29 de septiembre de 2007

PONIÉNDOSE LAS BOTAS


Los pollos de los halcones de Eleonora están muy crecidos y se ponen las botas un día sí y otro también. A 9 de septiembre hay 18 parejas criando con éxito, con al menos 45 pollos, 3 parejas todavía incubando al menos 7 huevos más (alguna probablemente en vano) , 2 ó 3 parejas que ya han fracasado y 1 ó 2 parejas que no han llegado a poner. La cuenta total, por tanto, es de 24-26 parejas.
Los acantilados de Salé son un auténtico cementerio de pajaritos estos días: abundan los alcaudones comunes, los gorriones domésticos, ruiseñores comunes, currucas cabecinegras, etc. Hasta un vencejo (¿común?) ha sido presa de los afanados padrazos. No dan abasto con tanto bicho y los van dejando enteros alrededor de los nidos.
Es todo un espectáculo; podéis verlo en el apartado de álbumes de fotos, ¡que aproveche!

viernes, 25 de mayo de 2007

LOS HALCONES PIRATAS

Foto: pollo de halcón de Elonora (Falco eleonorae), Salé. Nacho Aransay
En la otra orilla del río de Rabat, el Bou Regreg, está Salé, la hermana mayor y pobre, con pasado de piratas berberiscos. Hace siglos, los andalusíes expulsados de España decidieron vengarse atacando a los barcos españoles que pasaban frente a esta costa.

Hoy en día, aunque poca gente lo sepa, quedan piratas en los acantilados de Salé: los halcones de Eleonora. Vienen de Madagascar, donde pasan el invierno, y se instalan aquí para reproducirse, a la espera de que los pájaros migratorios vuelvan de Europa siguiendo la costa, hacia sus cuarteles de invernada africanos. Los halcones programan su reproducción de forma que sacan el máximo provecho de este paso migratorio para criar a sus pollos, entre julio y septiembre.

En Marruecos hay sólo dos colonias de halcones de Eleonora y la de Salé es, con mucho, la menor: sólo unas 20-25 parejas resisten a las molestias, a los chavales con tirachinas y al avance de la urbanización (Salé tiene más de un millón de habitantes). La otra colonia está en la isla de Mogador, frente a lo que hoy es Essaouira. A diferencia de ésta, la de Salé no tiene ninguna protección y goza del desinterés absoluto de las autoridades locales. Sin embargo, aguanta mejor de lo que presuponen algunos estudiosos de los pájaros, que la creen ya casi desaparecida, y ofrece unas condiciones de observación inmejorables, a tiro de piedra (por suerte y por desgracia) del que quiera ver los halcones de cerca sin molestarlos. Comparten acantilados con gaviotas patiamarillas, cernícalos vulgares, cernícalos primillas, halcones peregrinos y mochuelos. Todo un espectáculo en las faldas de una aglomeración urbana (Rabat-Salé) de más de dos millones de habitantes.


jueves, 24 de mayo de 2007

DOS INÚTILES EN EL ATLAS

Nuestra última excursión ha sido ir a hacer rafting y canoa al Atlas, en la zona de Bin el Ouidane, al sur de Beni Mellal. Silvia es, por supuesto, la otra inútil a la que hace mención el título. Era la primera vez, con lo que nos llevamos un buen chapuzón y casi dejamos la canoa colgada de una piedra, con la corriente presionándola contra la roca por todas partes. A pesar de todo, nos divertimos mucho bajando por el río y el paisaje era de lo más bonito. Hasta vimos un grupo de monos desde el agua. La foto es del final del tramo que recorrimos. Los chavales de los pueblos se meten con neumáticos a hacer lo mismo que los guiris, pero ellos reman con las sandalias y no se meten en camisas de once varas, claro, salvo cuando se les va una sandalia río abajo...

Podéis echar un ojo a algunas fotillos en el álbum "Rafting" (el acceso está en la parte derecha de esta página).